Qué ver en COPENHAGUE: 12 lugares imprescindibles

Qué comer en Copenhague: Mercado gastromómico de Reffen
Qué comer en Copenhague: Mercado gastromómico de Reffen

Decidir qué ver en Copenhague parece fácil cuando empiezas a buscar, pero la verdad es que en cuanto rascas un poco te das cuenta de que la capital danesa tiene muchísimo más que ofrecer de lo que parece a simple vista.

Más allá de sus lugares más famosos, Copenhague es una ciudad comodísima para recorrer, con muchísimos planes interesantes y con ese equilibrio entre monumentalidad, diseño, canales, ambiente local y rincones con encanto que hace que apetezca estar todo el día callejeando. Yo estuve en Copenhague en julio y la disfruté muchísimo, hacía un tiempo perfecto (aunque algun que otro chaparrón me cayó).

Además, compré la Copenhagen Card y la verdad es que la amortizé un montón, porque me permitió entrar en todos los sitios que quería visitar además de algunos que tenía apuntados con interrogante además de moverme en transporte público con total libertad.

Para mí eso marcó bastante la experiencia, porque hizo que pudiera visitar lugares tan diferentes (y alejados) como Rosenborg, El Tivoli, Home of Carlsberg, el Museo del Diseño, Christiansborg, la iglesia de San Salvador o incluso hacer el paseo por los canales sin ir todo el rato echando cuentas.

Además la aproveche para hacer excursiones, ya que es valida en toda la región de Copenhague, no solo en la capital.

Por eso, en este artículo no quiero limitarme a hacer la típica lista de imprescindibles de Copenhague que repite todo el mundo, sino contarte cuáles son, para mí, los lugares que realmente merecen la pena, cómo los viví yo y en qué sitios noté de verdad que la ciudad me sorprendía. Una cosa está clara: Copenhague es muy bonita, sí, pero además tiene muchísima variedad, y eso hace que cada visita tenga algo distinto (y que un fin de semana se haga corto).

A lo largo del post te iré dejando impresiones reales de cada sitio, para que no te quedes solo con una descripción bonita, sino que puedas hacerte una idea más clara de qué merece más la pena según el tiempo que tengas y de cómo aprovechar mejor tu ruta por Copenhague.

Nyhavn: el puerto más bonito de Copenhague

Nyhavn (Copenhague)
Nyhavn (Copenhague)

Si hay un lugar que probablemente vas a ver una y otra vez cuando busques información sobre que ver en Copennhague, ese es Nyhavn, y la verdad es que en este caso la fama está totalmente justificada.

Este puerto data del s.XVII y es uno de los rincones más bonitos que ver en Copenhague, se construyó para conectar Kongens Nytorv con el antiguo puerto de la ciudad y, aunque sea uno de los sitios más turísticos, tiene tantísimo encanto que es imposible no caer rendida a sus pies.

Las fachadas de colores, los barcos históricos amarrados en el canal, el ambiente constante y esa sensación de estar en uno de esos lugares que son más bonitos en persona que en fotos, hacen que sea una parada imprescindible.

Personalmente me pareció una pasada de bonito. Lo mejor, sin duda, es sentarte en primera línea en una de las infinitas terrazas de alguno de los restaurantes o cafeterías, pedir algo y simplemente quedarte viendo la vida pasar. Este plan tan simple fue una de las cosas que más me gustaron de la zona.

Además tenía mi hotel muy cerquita y aproveché a darme más de un paseo por allí.

Creo que precisamente ahí está la gracia de este rincón. No hace falta hacer nada espectacular para disfrutarlo. Es uno de esos lugares que me parece un imprescindible absoluto en una primera visita a Copenhague.

La Sirenita y Kastellet: un paseo imprescindible en Copenhague

Qué ver en Copenhague: La Sirenita
Qué ver en Copenhague: La Sirenita

Otro de los lugares más conocidos que ver en Copenhague es: La Sirenita.

Es uno de los grandes iconos de la ciudad y una parada habitual en cualquier primera visita, así que merece la pena acercarse a conocerla aunque solo sea por lo simbólico que resulta este monumento. Inspirada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen, esta pequeña escultura situada junto al agua se ha convertido con los años en una de las imágenes más reconocibles de la capital danesa.

Aunque la estatua en sí no requiere demasiado tiempo, la visita merece la pena por todo el paseo hasta allí. Yo tenía muchas ganas de verla por fin en directo, te dejo mi primera impresión al encontrarme con ella por primera vez.

Después de visitar La Sirenita, merece mucho la pena continuar hacia Kastellet, una antigua fortaleza que está muy cerca de allí que convierte esta parada en un paseo mucho más completo. 

Kastellet es uno de esos lugares que muchas veces quedan en segundo plano frente a otros imprescindibles más famosos, pero la realidad es que encaja muy bien en un itinerario por Copenhague precisamente por su ubicación y por lo fácil que resulta incluirlo después de ver La Sirenita. 

Amalienborg, la iglesia de mármol y el Free Tour que hice

Que ver en Copenhague: Iglesia de Mármol
Que ver en Copenhague: Iglesia de Mármol

Otro de los lugares que más merece la pena incluir en una ruta por la ciudad es la zona de Amalienborg y la Iglesia de Mármol, dos visitas que además encajan perfectamente en el mismo paseo. 

En mi caso, esta zona la conocí durante el free tour que hice por Copenhague, y la verdad es que me vino genial porque me permitió entender mucho mejor todo lo que estaba viendo. Amalienborg, con la plaza y los edificios del palacio real, es uno de esos lugares que impresionan más por el conjunto que por un solo elemento concreto. Se puede entrar a visitar, y está incluido con la Copenhagen Card.

Muy cerca de Amalienborg está la Iglesia de Mármol, que también llama muchísimo la atención. Su cúpula es espectacular.

La combinación entre ambos sitios funciona muy bien, hacer esta visita dentro de un free tour me parece una muy buena idea porque ayuda a poner en contexto todo lo que estás viendo y hace el paseo más completo, este tipo de recorridos con guía (según mi punto de vista) aporta bastante.

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Castillo de Rosenborg: las joyas de la corona danesa

Ruta de 4 días por Copenhague - Castillo de Rosenborg.
Ruta de 4 días por Copenhague - Castillo de Rosenborg.

Otro de los sitios que más me gustó del viaje y que sin duda incluiría entre los imprescindibles que ver en Copenhague es el castillo de Rosenborg.

Es una visita muy conocida y bastante popular, así que lo normal es encontrar bastante gente, pero aun así creo que merece mucho la pena. Además, si estás valorando si compensa o no la tarjeta turística, en mi caso fue una de las visitas que ayudaron a que amortizara la Copenhagen Card, porque entrar a sitios como este sin ir comprando entradas por separado hace que recorras la ciudad de una manera mucho más cómoda. 

El castillo en sí me pareció bonito, aunque sinceramente no fue lo que más me impresionó de la visita. Está bien y es agradable de recorrer, pero para mí lo realmente especial está en lo que guarda dentro. Lo mejor de Rosenborg son, sin duda, las joyas de la corona danesa, que es la parte que más me gustó con diferencia y lo que hace que la visita tenga ese punto diferencial frente a otros palacios o castillos que puedes ver en Europa.

Los jardines del castillo son increíbles (y tienen entrada gratuita)

Si estás organizando tu ruta, Rosenborg encaja muy bien en una jornada por el centro y además combina genial con otros planes cercanos, así que no cuesta nada incluirlo.

Puedes echar un vistazo a mi guía para viajar a Copenhague, donde puedes ubicar mejor las visitas, ayudarte con los desplazamientos y el orden de los planes.

Y si prefieres reservar una actividad concreta, aquí también encaja de forma natural esta visita guiada por el castillo de Rosenborg, centrada precisamente en las joyas de la corona y en la historia del palacio.

Strøget y la Torre Redonda: dos clásicos del centro de Copenhague

Que ver en Copenhague: Torre redonda
Que ver en Copenhague: Torre redonda

Otra de las zonas que ver en Copenhague en una primera visita es Strøget, una de las calles peatonales más conocidas de la ciudad y una de esas arterias por las que es fácil pasar varias veces a lo largo del viaje.

Aunque a simple vista pueda parecer solo una calle comercial, la realidad es que forma parte muy bien de cualquier ruta por el centro, porque conecta varios puntos importantes de la ciudad y siempre tiene muchísimo ambiente, además el suelo y los edificios que tiene alrededor son muy bonitos, también hay alguna que otra fuente preciosa.

Es una zona muy agradable para pasear sin prisa, ir entrando y saliendo de tiendas (ya no tanto comprando, que los precios de Dinamarca son «pelín» altos), parar a tomar algo o simplemente dejarse llevar.

Muy cerca de Strøget está la Torre Redonda o Rundetaarn es uno de los monumentos más conocidos de Copenhague y además tiene bastante singularidad, ya que fue construida en el siglo XVII por orden de Christian IV como observatorio astronómico. Hoy sigue siendo uno de los grandes miradores de la ciudad y una de esas visitas que apetecen tanto por el edificio en sí como por las vistas de la parte antigua de Copenhague desde arriba.

Una de las cosas más curiosas de la Torre Redonda es que no se sube por una escalera convencional, sino por su famosa rampa helicoidal interior, que es precisamente una de las señas de identidad del edificio. 

Si estás organizando el viaje, te recomiendo leer este artículo con mis consejos sobre dónde alojarse en Copenhague, porque elegir bien la zona donde dormir hace mucho más fácil recorrer a pie lugares como Strøget, la Torre Redonda y otros imprescindibles del centro.

Jardines del Tivoli: uno de los planes más bonitos que hacer en Copenhague

Qué ver en Copenhague: Jardines del Tivoli
Qué ver en Copenhague: Jardines del Tivoli

Si hay un sitio que me pareció realmente especial en Copenhague, ese fue Tivoli. Es uno de los lugares más famosos de la ciudad y uno de esos planes que van mucho más allá de la visita típica rápida, porque aquí lo mejor es ir con tiempo y disfrutarlo con calma.

Abierto desde 1843, es el tercer parque de atracciones más antiguo del mundo (aquí te cuento cuales son los dos primeros y su relación con Disney)  y sigue siendo uno de los grandes iconos de la ciudad, tanto por su historia como por el ambiente que tiene. 

A mí me pareció un sitio increíble para pasar una tarde entera. Tiene muchísimo encanto, está cuidado al detalle, la verdad es que se disfruta infinito.

No hace falta ser especialmente fan de los parques de atracciones para que te guste, porque en realidad una buena parte de su gracia está en el ambiente, en los jardines, en la iluminación, en los restaurantes y en esa sensación de estar en un sitio muy especial dentro de la ciudad.

Eso sí, aquí conviene tener en cuenta una cosa importante si vas a usar la tarjeta turística: la Copenhagen Card incluye la entrada a Tivoli, pero no incluye el acceso ilimitado a las atracciones, que se paga aparte.

En mi caso, eso no fue ningún problema porque yo no me monté en nada y aun así me pareció que valía muchísimo la pena entrar. Solo por pasear por dentro, ver el recinto, disfrutar del ambiente y pasar allí varias horas, me pareció un planazo, de hecho, se me hizo hasta corto. 

Si te gusta montar en las atracciones, valora comprar el pase ilimitado en lugar de pagar cada a tracción por separado, la mayoría de las veces, sale a cuenta.

Por la noche, cuando encienden la iluminación alucinas de lo bonito que es, y eso que con luz natural ya es precioso.

En verano, los viernes, hay conciertos gratuitos a las 22:00, te recomindo llegar sobre las 20:00 para coger buen sitio, sobre todo si quien va es algun/a cantante famoso/a.

Para comer, dentro hay mucho restaurantes preciosísimos, pero también hay un Food Hall, al que puedes entrar tanto desde entro de los jardines del Tivoli como desde fuera (yo cene aquí un día sin haber entrado al Tivoli, son de libre acceso).

Por todos esto, los jardines de Tivoli son algo que ver en Copenhague que pienso no te debes perder, no tiene nada que ver con cualquier parque de atracciones que hayas visto antes.

Design Museum: una visita muy original en Copenhague

Que ver en Copenhague: Museo de Diseño
Que ver en Copenhague: Museo de Diseño

Otro de los sitios que ver en Copenhague que más me gustaron fue el Museo del Diseño de Dinamarca.

Si te interesa mínimamente el diseño, la decoración o simplemente te llama la atención esa estética danesa tan reconocible, creo que es un sitio que merece bastante la pena incluir en la ruta. 

A mí me gustó mucho porque no es el típico museo en el que vas pasando salas sin más, sino un sitio en el que realmente te vas fijando en un montón de objetos, formas y piezas que has visto mil veces en revistas, tiendas o referencias de decoración.

Tiene lámparas de diseños icónicos, muebles y un montón de elementos muy representativos del diseño danés, así que la visita se hace muy amena y bastante visual. Es de esos sitios en los que todo entra por los ojos y en los que apetece ir parándose en los detalles.

Hay una sala con no se cuantos diseños de silla distintos, todos ellos muy bonitos y que te encantaría llevarte para casa, la verdad es que me pareció brutal y muy práctico, tener todo esos modelos juntos en un sólo lugar (puedes verlo aquí).

También me parece una muy buena parada para alternar con otras visitas más monumentales o más turísticas. Después de varios palacios, iglesias o paseos por el centro, entrar en un sitio así cambia bastante el ritmo y añade variedad al itinerario. 

Si quieres seguir organizando el resto de paradas de tu viaje, te puede venir bien mi guía para viajar a Copenhague, donde puedes ubicar mejor todas las visitas.

Paseo en barco por los canales: una de las mejores formas de ver la ciudad

Que ver en Copenhague: paseo en barco por los canales
Que ver en Copenhague: paseo en barco por los canales

Otra de las experiencias que más recomiendo en Copenhague es el paseo por los canales, porque me parece una forma buenísima de ver la ciudad desde una perspectiva completamente distinta.

Hay ciudades en las que este tipo de actividad puede quedar como algo más turístico que otra cosa, pero en Copenhague creo que sí merece la pena de verdad, precisamente porque permite entender mucho mejor la ciudad y descubrir zonas que de otra forma probablemente no verías igual. 

Además pasas por delante de edificios muy originales y diferentes, el tema arquitectura en Copenhague es de otro nivel. A mí me gustó muchísimo.

Desde el agua ves edificios, rincones y partes de la ciudad que cambian totalmente respecto a cuando vas caminando, y eso hace que la experiencia tenga bastante gracia.

o es solo un paseo bonito, que lo es, sino también una forma muy cómoda de llevarte una visión más amplia de Copenhague sin tener que recorrerlo todo andando.

Además, durante el trayecto pasas por zonas a las que seguramente no irías a pie o que, aunque las vieras, no las percibirías de la misma manera.

Creo que ese es uno de los motivos por los que lo incluiría sin dudar entre las cosas que hacer en Copenhague, sobre todo si es tu primera vez en la ciudad.

Es un plan tranquilo, muy disfrutable y que además encaja muy bien para hacer una pausa entre visitas más intensas, sentarse un ratito entre visitas, no se paga con dinero.

También encaja muy bien si estás usando la tarjeta turística, ya que está incluido en Copenhagen Card.

Palacio de Christianborg: una de las visitas más completas que hacer en Copenhague

Que ver en Copenhague: Palacio de Christianborg
Que ver en Copenhague: Palacio de Christianborg

Otro de los sitios que ver en Copenhague es  el Palacio de Christiansborg, me pareció una visita muy completa. De hecho, si tienes la opción, te recomiendo dividirla en varios días porque hay demasiadas cosas que visitar y te puede acabar saturando.

Está incluida con la Copenhagen Card.

Quizá de no haber sido así, no habría entrado, ya que su entrada es la más cara, una vez visitado, he de decirte que tiene sentido ese precio porque visitas 4 zonas muy distintas del palacio.

Por un lado está el palacio en sí, pero además también se pueden ver las cocinas, las cuadras, los sótanos del castillo donde ves las ruinas de castillos anteriores, además de diferentes espacios que hacen que no sientas que estás viendo siempre lo mismo.

Es un punto muy a favor para visitarlo, porque convierte la visita en algo más dinámico y con bastante más contenido que otros palacios o edificios históricos.

Mis favoritos fueron las cocinas (que ya sabéis que me encantan), la zona de las ruinas y la sala del palacio donde están todos los tapices que van contando la historia de Dinamarca. Hay tapices taaaan bonitos y originales que te dejaran con la boca abierta.

Si no te apetece entrar, puedes subir de forma gratuita a su torre, tiene 106m de alto y es la más alta de la ciudad, las vistas son 360 y bastante chulas. Hay que esperar una pequeña cola y listo.

Ciudad libre de Christiania: una de las visitas más curiosas que hacer en Copenhague

Que ver en Copenhague: Ciudad libre de Christiania
Que ver en Copenhague: Ciudad libre de Christiania

Otro de los lugares que incluiría en una ruta por la ciudad es Christiania, porque es uno de esos sitios que hacen que Copenhague también enseñe una cara muy distinta a la de sus palacios, sus canales o sus edificios más monumentales. La llamada ciudad libre de Christiania es uno de los lugares más conocidos y más peculiares de la capital danesa, merece la pena acercarse hasta allí y pasear con calma para ver ese ambiente diferente que la ha hecho tan famosa.

Christiania empezó en 1971 como una iniciativa de un periódico, que instaba a los hippies a ocupar un campamento militar abandonado. Ellos se establecieron allí y fundaron un lugar autogobernado, ecológico y tolerante. A día de hoy todavia quedan algunos de estos antiguos hippies viviendo en la zona. En este reel te cuento más sobre este lugar y puedes ver muchas imágenes.

En mi caso, más allá de toda la fama que tiene, lo que más me gustó fue precisamente recorrerla sin prisa, me di un paseo bien majo una tarde, creo que Christiania es una visita que funciona mejor así, como un paseo tranquilo, fijándote en los detalles, en las decoraciones más originales y en ese aire tan distinto que se respira respecto a otras zonas de la ciudad. Tiene ese punto alternativo que hace que enseguida notes que estás en un lugar fuera de lo común dentro de Copenhague.

Lo que más bonito me pareció fueron sus zonas verdes. También me gustaron mucho esas decoraciones y construcciones un poco originales que se salen de lo habitual y que hacen que la visita tenga un punto muy singular. 

Christiania me parece una parada interesante dentro de un viaje a Copenhague, sobre todo para equilibrar el itinerario con una zona diferente a los grandes imprescindibles más clásicos, uno de esos sitios que no se parecen demasiado al resto y que por eso mismo merece la pena incluir.

Iglesia de San Salvador: una de las vistas más espectaculares de Copenhague

Que ver en Copenhague: iglesia de San Salvador
Que ver en Copenhague: iglesia de San Salvador

Otro de los lugares que merece mucho la pena incluir en una ruta por la ciudad es la Iglesia de San Salvador, sobre todo por su torre, que es una de las imágenes más llamativas de Copenhague.

Desde fuera ya llama muchísimo la atención por su aguja en espiral, pero lo que realmente hace especial esta visita es la posibilidad de subir y disfrutar de una de las panorámicas más impresionantes de la ciudad, subiendo por la escalera de caracol exterior que recorre toda la aguja.

Para mí, lo más destacable de esta visita es precisamente esa subida. No es una torre cualquiera ni una de esas a las que subes sin más, sino una experiencia bastante espectacular.

De hecho, a mí me dio un poco de miedo y me bajé a mitad de camino (tengo un poco de vértigo), porque impresiona bastante más de lo que puede parecer al verla desde abajo. 

La gracia está en que la escalera exterior que rodea la aguja hace que la subida sea mucho más impactante. No hay ninguna red ni nada que te separe del exterior, es como si subieras por una escalera muy muy alta.

No es solo una cuestión de vistas, sino también de la propia sensación de ir ascendiendo por una estructura tan característica y tan expuesta.

Por eso, si no tienes vértigo o te apetece vivir una experiencia un poco distinta, me parece una de esas cosas que merece la pena probar en Copenhague. Y si consigues llegar arriba, las vistas tienen que ser una pasada.

Esta visita encaja muy bien dentro de una ruta por esta parte de la ciudad, sobre todo si ya estás por la zona de Christianshavn o si vienes de Christiania. 

Es uno de esos lugares que quizá no siempre están entre los primeros nombres que piensa todo el mundo antes de viajar, pero que luego dejan bastante huella precisamente por lo diferente que resulta la experiencia.

Está incluida en la Copenhagen Card.

HOME OF CARLSBERG: una visita diferente en Copenhague

Que ver en Copenhague: Home of Carlsberg
Que ver en Copenhague: Home of Carlsberg

Otro de los sitios que visité en Copenhague y que me pareció más interesante de lo que esperaba fue Home of Carlsberg.

Yo no soy especialmente de cerveza, así que en principio no era una de esas visitas que pensaba que me iban a entusiasmar, de hecho, no pensaba ni ir en un inicio.

Al final, como la tenía incluida en la Copenhagen Card, decidí acercarme una tarde para así terminar el día en esta zona de Copenhague.

No hace falta ser fan de la cerveza para disfrutarla. Evidentemente, todo gira alrededor de la historia de Carlsberg, de la marca y de su evolución, pero la visita tiene bastante más que eso. El museo es bastante interactivo, así que se hace ameno, y además hay partes muy entretenidas que hacen que no se sienta como una visita demasiado densa.

En mi caso, una de las zonas que más disfruté fue toda la parte más nostálgica, con carteles publicitarios antiguos y publicidad de televisión de otras épocas, porque ese tipo de cosas me encanta y me pareció muy curiosa.

La zona del botellero con todas las botellas del mundo, es increíble, si eres  fan de la cerveza, lo vas a amar.

Más allá del contenido del museo, otra de las cosas que hacen que merezca la pena ir son los propios edificios. 

Además, la entrada incluye una pinta de cerveza Carlsberg, pudiendo elegir entre muchos de lso tipos de cerveza que fabrican.

Puedes apoyarte en mi guía para viajar a Copenhague para decidir que lugares te apetece más visitar en tu viaje a la capital de DInamarca.

Consejos para organizar tu ruta por Copenhague y aprovechar la Copenhagen Card

Después de visitar la ciudad, una de las cosas que tengo más claras es que organizar bien la ruta en Copenhague marca muchísimo la diferencia. No porque sea una ciudad difícil de recorrer, al contrario, sino porque precisamente al ser tan cómoda, tan agradable para caminar y tan fácil de combinar con transporte público, es muy fácil querer meter demasiadas cosas en un mismo día.

Porque sí, Copenhague tiene mucho más para visitar de lo que puede parecer a primera vista. Y al final, para disfrutarla de verdad, compensa bastante más agrupar bien las visitas por zonas y dejar hueco para pasear sin prisas, parar a comer o simplemente sentarte un rato en sitios como Nyhavn y disfrutar del ambiente.

En mi caso, una de las mejores decisiones del viaje fue comprar la Copenhagen Card, porque la amortizé muchísimo. No solo por las entradas a varios de los sitios que visité, sino también por la tranquilidad de poder usar el transporte público sin estar pendiente de billetes, zonas o de cuánto me iba gastando cada vez.

Además como incluye toda la región de Copenhague, me entraron las excursiones que hice, como por ejemplo la visita al museo vikingo de Roskilde. La verdad es que me quitó una carga mental que no me apetecía tener en este viaje.

Otro consejo que te daría es no intentar verlo todo deprisa. Copenhague no me parece una ciudad para ir tachando lugares uno detrás de otro sin parar, sino para combinar imprescindibles claros con momentos más tranquilos.

Hay sitios que se disfrutan mucho más así, como Nyhavn, el paseo de La Sirenita con Kastellet, Christiania o incluso el recorrido por los canales. 

También creo que ayuda bastante elegir bien la zona del alojamiento. Si duermes en una zona práctica, puedes moverte andando a muchos de los puntos principales y dejar el transporte público para las visitas más alejadas o para volver al final del día.

Por eso, me parece muy útil tener a mano el artículo que te he preparado sobre dónde alojarse en Copenhague, porque elegir bien dónde dormir ayuda mucho a que el viaje sea más cómodo y a que aproveches mejor el tiempo.

En general, mi consejo sería montar una ruta equilibrada, combinando los grandes imprescindibles con algunos planes más tranquilos y teniendo siempre un poco de margen de tiempo para no ir con la lengua fuera o pensando que estas desaprovechando tiempo de vacaciones.

Qué ver en COPENHAGUE: 12 lugares imprescindibles - 3

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Después de mi viaje, tengo bastante claro que Copenhague es una ciudad que se disfruta muchísimo y que tiene un equilibrio muy difícil de superar entre monumentos, paseos bonitos, planes culturales y rincones con muchísimo encanto. 

Hay muchos lugares que ver en Copenhague, pero lo mejor es que no se trata solo de ir encadenando imprescindibles, sino de disfrutar también del ambiente, de sus barrios y de esa facilidad que tiene la ciudad para recorrerse sin agobios, si eres de bici, es una ciudad perfecta para alquilar una y recorrerla con ella.

Si es tu primera vez en la ciudad, mi consejo sería combinar los grandes clásicos con algunas visitas que aporten algo diferente y dejar espacio para pasear sin prisa.

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Alicia Rivas
Alicia Rivas

Gastroviajera y exploradora incansable, llevo más de 24 años viviendo en Madrid. Esta ciudad es mi casa, por eso encontrarás muchas recomendaciones basadas en experiencias reales: qué hacer, dónde comer y cómo disfrutarla al máximo como un auténtico local.

Pero mi pasión por descubrir el mundo va mucho más allá de Madrid. En La Recomendadora comparto también guías prácticas y muy sabrosas de otros destinos que he visitado. En cada viaje busco lo mejor que ver, hacer… ¡y sobre todo, comer! Porque para mí, conocer un lugar también pasa por saborear su gastronomía.

Cada artículo está pensado para inspirarte, ayudarte a planificar tu escapada y, sobre todo, para que disfrutes el viaje con los cinco sentidos.

Alicia Rivas

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