RECETA de BIZCOCHO DE CLEMENTINAS y PIPAS DE CALABAZA

Estando en invierno no hay nada mejor que utilizar los ingredientes que tenemos de temporada para elaborar ricas recetas. Hoy os traigo una receta sencillisima de bizcocho de clementinas y pipas de calabaza.


No hay mejor fruta en el invierno que las naranjas, mandarinas y clementinas, por eso hay que aprovecharlas ya sea para hacer una buena mermelada casera, un bizcocho como el que os traigo hoy o cualquier otro plato.

Para que elaborar este bizcocho de temporada sea más sencillo de lo que ya es vamos a utilizar como medida un clásico vasito de yogurt de 125ml. Yo siempre tengo uno vacío y limpio en casa para estos casos, me es mucho más sencillo medir los ingredientes con eso que andar con la báscula. Para hacer en casa recetas de bizcochos básicos los vasitos de yogurt son muy prácticos.

Pero dejémonos de charla y vamos ya con la receta de bizcocho de clementinas y pipas de calabaza, veréis lo fácil que es y lo bien que vais a desayunar durante una semana.

Ingredientes para hacer 

BIZCOCHO DE CLEMENTINAS Y PIPAS DE CALABAZA


3 Huevos tamaño M
3 vasitos de harina de trigo
1 vasito de aceite de girasol
1 vasito de azúcar blanco
1 vasito de azúcar de coco (*)
1 sobre de levadura.
1 clementina (2 si son muy pequeñas)
Un puñadito de pipas de calabaza peladas (unos 40 gramos)


1.- 

En un bol batimos los 3 huevos hasta que queden cremosos y bien integrada la yema con la clara.

2.-
A los huevos batidos le añadimos los dos tipos de azúcar poco a poco, mezclando y batiendo bien. Da igual cual echéis primero, lo importante es echar los dos vasitos.

Sabréis que está bien hecho si vais viendo que la mezcla coge volumen a medida que la batís. 

Si no tenéis azúcar de coco, ese segundo vaso de azúcar lo podéis sustituir por azúcar normal, pero yo le pongo un vasito de cada porque el azúcar de coco le da al bizcocho un toque de sabor caramelizado.

3.-
Añadir a la mezcla anterior el aceite y mezclar todo.

4.-
Agregar poco a poco, sin dejar de remover, la harina junto con la levadura que habréis tamizado antes (si no podéis tamizarla, no os preocupéis ya que luego os digo como hacer que todo quede bien integrado)

5.-
Añadís el zumo de las clementinas y mezcláis todo el conjunto que ya tenéis en el bol inicial (si podéis guardar un poco de la ralladura de la cáscara de las clementinas mejor).

6.-
Con la batidora batís toda la mezcla anterior para integrar bien todos los ingredientes y airear un poco la masa para que así el bizcocho quede más esponjoso a la hora de hornear.

7.-
Añadís las pipas de calabaza y las mezcláis con la masa de forma suave ayudándoos de un tenedor. Si las tenéis ralladura de clementina, la añadís en este punto junto con las pipas.

8.- 
En un molde de bizcocho, previamente untado con mantequilla, echamos toda la masa del bizcocho y ya lo tendremos listo para hornear.

El molde lo untamos para que así luego nos sea más fácil desmoldar el bizcocho y para que mientras se hornee tenga una capa oleosa que lo mantendrá hidratado y evitara que se seque en exceso por el calor del horno.


Para hacer bizcochos a mí me gusta usar siempre moldes metálicos, se cocinan mejor los bizcochos que en los de silicona, me gustan especialmente los moldes redondos con agujero en medio (tipo bund cake), me da la sensación que el bizcocho se hornea más uniforme que cuando uso uno tipo plum cake.

9.-
Precalentáis el horno a 170 grados con el modo de circulación de aire y metéis el bizcocho durante unos 30 minutos, una vez esté casi hecho le ponéis 5 o 7 minutos con el grill superior para que quede tostado por fuera.

Si vuestro horno no tiene circulación de aire usad calor por arriba y abajo a 180 grados.

El tiempo de 30 minutos que os pongo es orientativo ya que cada horno es un mundo y quizá el vuestro necesita 5 minutos más o 5 minutos menos, a partir de los 20 minutos id mirando por si acaso.

La prueba definitiva de que el bizcocho está hecho es pincharlo con un cuchillo y si sale limpio es que está hecho.

10.- 
Dejáis enfriar el bizcocho sobre una rejilla y desmoldáis.

Si no tenéis rejilla podéis ponerlo sobre un par de vasos, el caso es que le entre aire al molde por debajo

Para conservarlo yo lo pongo sobre un plato y lo cubro con papel film, de esta manera me dura más de una semana (aunque siempre se acaba antes). No hace falta meterlo en el frigorífico.



(*) El azúcar de coco se extrae del néctar de las flores de la palmera cocotera, esta savia se calienta hasta hacer evaporar el agua, para quedarnos sólo con el azúcar. A medida que se calienta va cambiando de color hasta que acaba cristalizando en lo que conocemos como azúcar de coco. Es de color marrón, a la vista es parecida al azúcar de caña pero más fina, aunque no es tan fina como la panela. Es menos dulce que el azúcar blanca.


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¡Feliz semana!

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Alicia.

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