11 cosas que NO ME GUSTAN de MADRID

Llevo unas semanas que Madrid se me está haciendo cuesta arriba y no sé porqué. Llevo viviendo aquí 15 años y no me había pasado esto hasta ahora

Aunque Madrid me gusta mucho, hay ciertas cosas que me sacan un poco de mis casillas

He decidido ponerlas por escrito para ver si así se me pasa este pequeño odio que le estoy cogiendo

¿Quizá Madrid se me está quedando grande y necesito una ciudad más pequeña para ser feliz?

Os dejo mis inconvenientes de vivir en Madrid



LAS PRISAS: 

Sea la hora que sea y el día que sea, tooodo el mundo tiene prisa, sales tan tranquila de tu casa y es montar en el metro o pasar por una calle un poco concurrida y cuando te quieres dar cuenta estás corriendo aunque no quieras, el estrés de las personas de tu alrededor, se contagia. 

He intentado muchas veces seguir a mi ritmo sin que me afecten las prisas de la gente de mi alrededor, y como no esté totalmente consciente y pendiente de ello, al final... acabo corriendo también.

LO IMPERSONAL QUE ES: 

Cuando uno llega a la capital se agradece ser anónimo y que nadie se fije en ti (sobre todo si vienes de un lugar pequeñito), pero pasado un tiempo echo de menos eso de saber un poco quienes son tus vecinos, que en el barrio cuando te cruces con ellos os saludeis... todos vamos a nuestra bola (o con los ojos puestos en el móvil) y se está perdiendo el contacto humano.

Que cuando en el metro te empujan o pisan te pidan perdón y te miren a la cara, también sería de agradecer ;-)

LAS DISTANCIAS: 

Estamos a acostumbrados a decir: "Sí, está aquí al lado, es sólo media hora", lo que es tristemente cierto, ya que lo normal es que una persona tarde de media 45 minutos en ir a trabajar y otros 45 para volver, por lo que media hora en realidad, es poco.

Olvidate de ir a la mayoría de los sitios andando porque necesitarías dos vidas. La verdad es que es inhumano que para ir a cualquier lugar se tarde tanto. Personalmente a veces no voy a ciertos sitios simplemente por la distancia y el tiempo que se tarda, y eso que lo peor no es la ida... sino la vuelta.

HAY DEMASIDA GENTE: 

¿Pasear por el centro?, hay tanta gente que se ha convertido en una carrera de obstáculos. Gran Vía, Fuencarral, Montera, Sol... parece que hubiera manifestaciones a diario y no es así, simplemente hay tanta gente que son un hormiguero.

Y si ya hablamos de montar en el metro, súmale empujones, pisotones, olores... tengo la suerte de no tenerlo que coger a diario para ir al trabajo pero aún con esas, cada vez que lo cojo para ir a donde sea acabo asqueada, quizás es por haber perdido la costumbre de cogerlo a diario, pero entiendo perfectamente cuando viene gente de ciudades más pequeñas de visita y acaban estresados y queriendo volver a su tierra cuanto antes.

LO CARO QUE ES VIVIR: 

Vale que es la capital de España, pero ¿es realmente necesario que todo sea tan caro?. Los alquileres, el cine, el transporte, salir a cenar... todo es mucho más caro que en la mayoría de España. 

Y no hablemos de comprar una casa, si antes ya era caro, ahora con la nueva burbuja inmobiliaria ¡apaga y vámonos! Lo peor de todo eso es que está afectando también al alquiler y vamos a tener que acabar no solo compartiendo piso, sino también habitación para poder pagar las barbaridades que piden.

HACE DEMASIADO CALOR: 

Seguramente muchos penséis que el que haga calor es bueno, pero yo empiezo a estar cansada de que en invierno no haga frío y que en verano no se pueda ni dormir por las noches.

Por lo menos este año el tiempo nos ha dado algo de tregua y no ha hecho calor tantos días como años anteriores, pero aún así, es ir a cualquier lado y entre el asfalto y el calor que sacan los aires acondicionados ¡no hay quien pare!

HACE DEMASIADO FRÍO: 

También hace demasiado frío, en verano montas en el bus o en el metro y te congelas de lo baja que tienen la temperatura del climatizador, lo mismo os digo en las tiendas y cualquier sitio cerrado, se creen que somos pingüinos.

Quizá si se regularan mejor las temperaturas, no haría tanto frío dentro ni tanto calor fuera.

EL RUIDO: 

Hay demasiado ruido, coches, camiones de basura, ambulancias, personas...

Olvídate de escuchar el cantar de los pájaros a no ser que vivas en las afueras o vayas al parque del Retiro, aunque a veces hay tanta gente en él que ni ahí se les escucha.

LAS COLAS: 

Hay colas para todo, montar en el bus, salir del metro, comer, pagar en una tienda o supermercado, entrar a ver un espectáculo, ¡andar por la gran vía!

Quieres colas, ven a Madrid.

LOS CAPTADORES DE ONG´s

Si pasas habitualmente por las estaciones de Atocha, Sol, Nuevos Ministerios... o alguna de las calles más céntricas de la ciudad, sabes a qué me refiero.

Sí, lo sé, son personas que están trabajando (y me parece un trabajo muy duro y difícil) pero cuando pasas día tras día por el mismo lugar y que el mismo chico quiera pararte una y otra vez para que te apuntes, cansa. Eso sí, a veces son tan originales en la forma de abordarte que es imposible que no te saquen una sonrisa ¡ole por sus mañas!

Un truco que uso a veces par que me dejen tranquila es decirles que ya soy socia ;-)

LOS ATASCOS: 

Al haber tanta gente, es normal que también haya muchos coches, pero si solo hubiera atascos en hora punta en días laborables lo podría llegar a entender pero es que si quieres ir, por ejemplo, a un centro comercial ya hay atasco en la salida de la autovía, y no hablemos de encontrar aparcamiento en el parking... ¡misión imposible!

Muy a menudo hasta hay cola para poder entrar a un parking de pago en el centro de la ciudad, imaginad la de gente que hay que hasta los parkings privados se llenan.

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Y nada más, estas son mis 11 razones por las que Madrid se me está haciendo duro en estos ultimos tiempos, ¿cuales son las vuestras?

Si os apetece ver cuales son las 11 cosas que me gustan de Madrid... pinchad







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Alicia.