Kwak, de cómo vender el contenido por el continente.

Hola amig@s. Comenzamos una nueva sección en La Recomendadora: Cervezas del Mundo. En esta sección hablaremos sobre las diferentes marcas y variedades de cervezas que podemos encontrar en los locales de Madrid, su nacimiento, las historias curiosas que siempre acompañan al desarrollo de nuevas bebidas espirituosas, etcétera.

Podía haber comenzado con un artículo sobre la historia de la cerveza desde la antiguedad, pero después de pasar una tarde de sábado recordando historias de viajes frente a unas cervezas Kwak me decidí por un primer artículo sobre esta marca en particular y sobre su peculiar vaso con soporte.

Corre el rumor entre los entendidos en cervezas, de que las elevadas ventas de esta marca se deben en parte al atractivo que su vaso con soporte ejerce sobre el personal y quizá tengan parte de razón. Basta con hacer una prueba, pedir una Kwak en la barra de un bar y observar como a los quince minutos hay varios clientes que nos han imitado y disfrutan de su Kwak con mirada orgullosa.

Pero ¿que historia hay detrás de esta cerveza y su extraño vaso? ¿Dónde y cómo nacieron ambos? Cuentan los entendidos que allá por el año 1791 se estableció en el pequeño pueblo belga de Buggenhout, en la región de Dendermonde, la cervecera Bosteels, que hoy en día distribulle tres marcas: Kwak, Tripel Karmeliet y Deus. Era típico que en cada pueblo de estas regiones de Bélgica, Holanda o Alemania existiera por lo menos una familia productora de cerveza local, familia que además, guardaba el secreto de la fórmula de su cerveza celosamente. Tal era el secretismo de las materias primas, que a veces podían fabricarse cervezas con texturas y sabores completamente diferentes en valles separados por pocos kilómetros de distancia.

Así pues, la cerveza que hoy conocemos por el nombre de Kwak se vendía en la región de Dendermonde (provincia oriental de Flandes) pero no fue hasta el año 1800 cuando aparece por primera vez en escena el vaso, hoy tan típico, de Kwak.

Dice la leyenda que el tabernero Pauwel Kwak era el propietario de una pequeña posada llamada "De Hoorn" (El Cuerno) en la región de Dendermonde. En ella servía a los viajeros, entre ellos a jinetes y cocheros de carruajes, las cervezas de la región. Pero Pauwel Kwak no era un simple posadero, sino un fantástico inventor, además de un avispado comerciante. Según las leyes de aquel tiempo, los cocheros y palafreneros podían parar a descansar en las posadas pero no les estaba permitido abandonar su puesto en el carruaje. Así pues Pauwel tuvo la idea de ofrecer un vaso especial, con un soporte de madera, que pudiera sostenerse en el pescante del carruaje. De esta forma, los cocheros podían descansar bebiendo una refrescante cerveza del lugar sin dejar su carro desprotegido.

La ingeniosa idea del Tabernero Kwak pronto le trajo importantes ganancias. Los cocheros y palafreneros corrían la voz entre ellos. Todos paraban a descansar en la posada de Pauwel cuando circulaban por la región. No he encontrado datos fiables, pero imagino que tarde o temprano la extraña idea de Pauwel Kwak llegaría a oídos (y manos) de los cerveceros mayores de Bosteels, que adoptaron como suyo el curioso vaso, dándole además, y como homenaje, el nombre del posadero a una de sus cervezas.

Las características organolépticas principales de la cerveza que hoy conocemos como Kwak provienen en gran parte de los tres tipos de malta utilizados para su fermentación, que le dan aromas afrutados y ligeramente especiados, destacando olores a cilantro y lúpulo. También podremos notar sabores terrosos, como el del plátano, o incluso un cierto toque sutil a piña y mango. Los primeros sabores suaves y afrutados evolucionan hasta llegar a un gusto a caramelo dejando al final, y en un segundo plano, cierto sabor amargo.

El sabor afrutado y especiado de esta cerveza puede llegar a enmascarar su contenido alcohólico, de un 8% en volumen, aunque personalmente considero que es un contenido alcohólico adecuado y no resulta excesivo.

La cerveza Kwak tiene un color ambar claro (es una cerveza tostada) y su espuma es espesa y de color crema. Una espuma tan espesa, unida a la especial forma que tiene el vaso, hacen que la cerveza rompa con fuerza al decantarla, por lo que en estos casos se recomienda inclinar el vaso y decantar suavemente la cerveza.
Aunque la cerveza Kwak no esté considerada como una de las mejores cervezas belgas, su atractiva presentación, unida al sabor dulce y afrutado de esta tostada hacen de ella una estupenda cerveza para tomar a cualquier hora del día. De hecho, en la página oficial de la cervecera Bosteels nos dan varias ideas y recetas culinarias.

Amig@s, espero que os guste esta nueva sección de La Recomendadora y que la próxima vez que os reunáis en una tasca a charlar sobre los viajes y locuras de juventud disfrutéis de la conversación con unas Kwaks bien fresquitas. Al fin y al cabo, ¡no necesitáis dejar vuestro carruaje para poder degustar esta cerveza!